Actualmente juega con Dimas Escazú.

Su vida ha tenido buenos, y en ocasiones, malos momentos, pero su personalidad le ha permitido sin importar la situación afrontarlos de la mejor manera.

Desde esa niña que conquistaba cualquier rincón de Santo Domingo de Sámara hasta esa gran jugadora que se vistió con el traje de héroe para llevar a Costa Rica a su primer mundial mayor femenino, Dinnia Díaz Artavia, ha dejado su huella.

Hija de don Concepción Díaz, y doña Cecilia Artavia, le enseñaron desde muy pequeña a no rendirse y asumir cada reto que le presentaba de la vida mirando hacia el frente. Esto le permitió no ceder ante cualquier situación complicada que se le presentase.

Desde niña siempre tuvo la ilusión de jugar al fútbol, y por tal razón, hizo de la plaza del Torito de Sámara su lugar favorito; ahí entre amigos comenzó a gestar su carrera futbolística y con ilusión de convertirse en jugadora profesional.

"Algo que me motivó muchísimo fue el tener inspiración en esas mujeres que de alguna u otra manera tuve la oportunidad de verlas jugar yo en mi pueblo donde cada domingo tenían un partido y llegaban a la cancha con esa gran oportunidad de poder hacer algo que muchas veces no era para mujeres. Crecí con esa ilusión de ver amas de casa, o señoras jugando fútbol y disfrutándolo creo eso me inspiró y motivo a llegar donde he llegado más allá de todas las situaciones que se me han presentado porque tenemos las partes bonitas y las no tanto en el fútbol. Considero que una de las cosas que me han mantenido firme ha sido eso que sí ellas no se rindieron en esas épocas porque hacerlo ahora al contrario es luchar por muchas niñas que tengo la oportunidad de convivir con ellas día a día y tenemos que seguir luchando por esos espacios", indicó Díaz Artavia.

En el 2004 tuvo unas de sus primeras convocatorias, y con determinación decidió tomar esta oportunidad dejando su pueblo para venirse al Gran Área Metropolitana a continuar sus sueños. Un paso que no fue fácil, pero gracias a su familia le dieron todo el apoyo.

"Venirme fue como una aventura porque no sabía a lo que venía ni que me iba a deparar la vida y en el camino me encontré diferentes situaciones. Fue muy difícil haber dejado mi casa, y mi familia, pero también el haber tenido familia acá en San José me ayudó a poder consolidarme. No me arrepiento de nada de las decisiones que he tomado porque al final la vida te enseña a sacrificar cosas para lograr tus sueños y de alguna manera son los que te mantienen fuerte día con día", resaltó.

Sobre los llamados a la Selección Nacional de todos guarda un cariño, pero de uno que no olvida fue esa primera vez al llegar a un camerino y compartir con jugadoras que eran sus ídolas.

"Yo valoré mi primera convocatorio, cada detalle tanto de mi comunidad como institucional, porque inclusive en el colegio donde estaba el profesor de física me despidió como si fuera para la final de la Copa del Mundo. Creo fue tanto el valor que le di a la Selección que cada sacrificio o situación como te decía antes me inspiró y motivo para seguir; más allá de eso lo que me lleno de mucho orgullo fue tener la oportunidad de llegar a una generación de guerreras y luchadoras, estaban las jugadoras que uno veía por televisión y estar en cancha con ellas me contagió muchísimo", indicó.

Un momento que atesora fue el haber jugado en el exterior, en Santa Fe de Colombia, un sueño que cumplió y le permitió seguir creciendo de forma integral. "Estaban cerrando los fichajes, y tengo que agradecerle a Óscar Ramírez quien me dijo ni lo piense y tomara la oportunidad de colocar en el curriculum deportivo esa experiencia", comentó.

Sin embargo, Díaz se lesionó el ligamento cruzado anterior de rodilla izquierda mientras jugaba en Colombia, y tras operarse en suelo cafetero volvió a Costa Rica para seguir con la recuperación. Tras superar dicho episodio algunas situaciones les paso que la hizo pensar en el retiro, sin embargo, levantó cabeza para no dejarse caer.

“En un momento de mi vida ya no juegue más me decía mi mamá, y me ponía a pensar sí le debería hacer caso, pero sigo porque ella me enseñó a ser fuerte y mantener en pie. Sobre todo, no puedo dejar de seguir en esto porque hay muchas niñas que siguen con ilusión y quiero inspirar a las chicas para que continúen”, puntualizó.

A lo largo de su carrera deportiva Dinnia ha jugado con Once Estrellas, Municipal Carrillo, Mapache Carrillo, Nicoya, Coronado, Flores, Moravia, Santa Fe Colombia, Liberia, Saprissa, y Dimas Escazú.

Y ahora con su actual Dimas Escazú, Dinnia busca continuar inspirando a esas niñas a cumplir sus sueños y que no se pongan límite alguno para poderlos alcanzar.

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