En el marco del Mes Histórico de la Afrodescendencia, el Ministerio de Cultura y Juventud desarrolló una agenda de trabajo en Limón y Talamanca con acciones para proteger la lengua Kryol, salvaguardar el calipso y acompañar la preservación del patrimonio cultural de los territorios

Limón, Costa Rica, 2 de setiembre de 2026. Limón habla desde sus lenguas, su música, sus edificios y la memoria que pasa de una generación a otra. Como parte del Mes Histórico de la Afrodescendencia, el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) desarrolló una agenda de trabajo en la provincia para fortalecer la protección del patrimonio cultural afrocostarricense y acompañar procesos que mantienen vivas expresiones fundamentales de la identidad del Caribe costarricense.
 
La agenda reunió diferentes formas de proteger y poner en valor ese patrimonio: desde una lengua que conserva historias y conocimientos, hasta la música que identifica al Caribe, los espacios que forman parte de la memoria de la ciudad y las tradiciones que continúan vivas en los territorios indígenas.
 
Las acciones se enfocaron en tres ámbitos: la protección del Kryol limonense, la salvaguardia del calipso costarricense y la conservación del patrimonio histórico y cultural. Tres expresiones que reflejan la riqueza cultural de Limón y su aporte a las múltiples identidades de Costa Rica.
 
Kryol: una lengua que guarda memoria. Uno de los temas centrales fue el Kryol limonense, una lengua criolla de base inglesa estrechamente ligada a la historia de la población afrodescendiente de Limón. Estudios de la Universidad de Costa Rica han señalado que su transmisión de una generación a otra ha disminuido, lo que plantea el reto de fortalecer su documentación, enseñanza y uso, especialmente entre las nuevas generaciones.
 
En Costa Rica, cada 30 de agosto se conmemora el Día para la Celebración de la Lengua Criolla Limonense, establecido mediante la Ley N.° 9619 como reconocimiento al aporte cultural y oral de la comunidad afrodescendiente costarricense.
 
Como parte de esta conmemoración, el domingo 30 de agosto se presentó en la Casa de la Cultura de Limón el documental “LIMÓN KRYOL: Langwiij, Memri an Aydentiti”, una producción que muestra el valor de esta lengua como parte de la identidad, la historia y la memoria del Caribe limonense. El audiovisual reconoce a las generaciones que han mantenido vivo el Kryol desde sus familias y comunidades y plantea un desafío hacia el futuro: acercarlo a niñas, niños y jóvenes para favorecer su continuidad.
 
La lengua está ligada a la música, las tradiciones, la gastronomía, las historias y las formas de expresión del Caribe. Por eso, preservar el Kryol es también conservar una parte fundamental de la memoria de Limón.
 
“Limón tiene una riqueza cultural que forma parte esencial de las múltiples identidades de Costa Rica. Nuestro compromiso como Ministerio es acompañar a las comunidades en la protección de aquello que han construido y transmitido durante generaciones. Cuando protegemos el Kryol, el calipso, sus espacios históricos y su memoria, contribuimos a que ese patrimonio permanezca vivo y pueda ser conocido, disfrutado y transmitido a las nuevas generaciones”, expresó Jorge Rodríguez Vives, ministro de Cultura y Juventud.
 
Calipso: una tradición que sigue sonando. La agenda incluyó también una reunión para dar seguimiento al proceso de activación del Comité “Rading Tribal Calypso”, creado a partir de la Ley N.° 9612, que declaró al Calipso Costarricense como Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica, y su respectivo Reglamento.
 
El Comité reúne a instituciones públicas, organizaciones y representantes de la comunidad vinculada con el calipso. Su labor busca contribuir a proteger esta tradición, fortalecer su presencia en las comunidades, acercarla al ámbito educativo y promoverla dentro y fuera del país. Entre sus principales tareas está impulsar un plan para la salvaguardia del calipso y promover acciones para mantenerlo vivo, darlo a conocer y fortalecer su transmisión a las nuevas generaciones.
 
La reunión realizada en Limón permitió dar seguimiento a este proceso y abrir un espacio de diálogo alrededor de una expresión musical profundamente ligada con la historia y la identidad del Caribe costarricense.
 
Patrimonio que también vive en los territorios indígenas. La agenda de trabajo del MCJ también llegó hasta Suretka, en Talamanca, comunidad bribri donde, por primera vez, un ministro de Cultura y Juventud realizó una visita, con el propósito de acompañar a las personas indígenas y reconocer el valor de sus tradiciones ancestrales como parte fundamental del patrimonio cultural de Costa Rica.
 
Durante la visita se dio especial atención al Festival de La Jala de la Piedra, una tradición ancestral bribri que ya fue declarada de interés cultural mediante ley y que constituye una expresión de los conocimientos, prácticas comunitarias y formas de organización que se mantienen vivos en el territorio.
 
Este año, el Festival de La Jala de la Piedra se realizará el 26 de setiembre, como parte de la continuidad de una tradición que reúne a la comunidad alrededor de sus prácticas ancestrales y de la transmisión de conocimientos entre generaciones.
 
La presencia del MCJ en Suretka busca fortalecer el acompañamiento institucional a las comunidades indígenas y reconocer que la protección del patrimonio cultural también implica respaldar las prácticas y conocimientos que se transmiten de generación en generación y que continúan formando parte de la vida cotidiana de los pueblos originarios.
 
Suretka es, además, uno de los destinos incluidos en el nuevo Pasaporte Cultural, iniciativa que busca acercar a las personas a distintos espacios, expresiones y territorios culturales del país. Su incorporación forma parte de una estrategia orientada a fomentar el conocimiento de la diversidad cultural y contribuir a la construcción de una identidad costarricense que reconozca las múltiples historias, tradiciones y comunidades que conforman el país.
 
La visita fue posible gracias a la articulación con la Asociación de Desarrollo Integral del Territorio Indígena Bribri de Talamanca (ADITIBRI) y Radio Cultural La Voz de Talamanca, cuyo acompañamiento permitió generar este espacio de encuentro entre el Ministerio y la comunidad.
 
Un Escudo Azul para proteger la memoria de Limón. La agenda sumó también una acción concreta para proteger el patrimonio histórico y arquitectónico: la colocación del Escudo Azul N.° 40 de Costa Rica en la Casa de la Cultura de Limón, que se convierte en el segundo inmueble de la provincia en contar con este símbolo internacional de protección de bienes culturales.
 
Construida entre 1936 y 1937 y diseñada por el arquitecto José María Barrantes Monge, la edificación ha tenido diferentes usos a lo largo de su historia. Con el paso de los años consolidó su vocación cultural y actualmente alberga, entre otros espacios, el Teatro Popular de Limón, salas de exposición y espacios para talleres artísticos.
 
Por su valor arquitectónico e histórico y por su importancia para la memoria colectiva de la ciudad, la Casa de la Cultura fue declarada Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica en 2014.
 
El Escudo Azul permite identificar bienes culturales que requieren especial protección ante situaciones de emergencia, conflictos o desastres. Su colocación suma una nueva herramienta para proteger uno de los edificios emblemáticos del casco histórico de Limón.
 
Proteger la cultura desde los territorios. Las acciones desarrolladas en Limón y Talamanca forman parte del trabajo del Ministerio de Cultura y Juventud para acercar su gestión a los territorios y trabajar junto con las comunidades en la protección y promoción de su patrimonio.
 
En Costa Rica, ese patrimonio está vivo en muchas formas: en una lengua que guarda historias y conocimientos; en un calipso que continúa sonando y pasando de generación en generación; en edificios que cuentan parte de la historia de una ciudad; en las tradiciones ancestrales de los pueblos indígenas y, principalmente, en las personas y comunidades que mantienen vivas estas expresiones.
 
Desde Limón hasta Suretka, estas acciones reflejan una misma apuesta: Reconocer el patrimonio cultural desde los territorios, acompañar a las comunidades que lo mantienen vivo y generar condiciones para que pueda seguir transmitiéndose a las nuevas generaciones.
 
Proteger este patrimonio significa reconocer su valor, pero también contribuir a que siga formando parte de la vida cotidiana, encuentre nuevos espacios y permita que las distintas memorias, identidades y tradiciones que conforman Costa Rica continúen construyendo la historia cultural del país.

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