Se celebrará del 3 al 17 de enero.

Si estudiamos al detalle el recorrido del Dakar para ver qué promete se podría parafrasear lo de “Espejito, espejito, ¿quién será el más rápido de todos?”. El escenario de la salida, con las olas del mar Rojo bañando el borde del vivac de Yanbu, será el mismo que el de la llegada final dos semanas después. 

No se ha buscado una simetría perfecta, sino un auténtico equilibrio en el diseño del recorrido y mantener siempre el mismo nivel de dificultad. Pistas lisas que se alternan con tramos arenosos o rocosos, dunas interminables y etapas XXL que pondrán a prueba la resistencia de pilotos y copilotos. Los ingredientes principales del menú no han cambiado para la edición de 2026, pero sus proporciones y condimentos son revolucionarios. 

A mitad de la primera semana, los competidores descubrirán una variante de las tradicionales etapas maratón, con una noche en un vivac ­refugio con condiciones espartanas en el que únicamente se permitirá la asistencia entre competidores (etapas 4­5). La gestión de la carrera será un factor decisivo aquí, al igual que la resistencia física. Sin embargo, antes de llegar al día de descanso en Riad, los contendientes tendrán que afrontar la etapa más larga del rally (etapa 6, 925 km), que incluye un tramo especial de 336 km compuesto íntegramente por arena y dunas.

Tras una breve estancia en la capital saudí, el viaje de vuelta ofrece tan poco respiro como el de ida, salvo la etapa de reinicio hacia Wadi ad­Dawasir (etapa 7), ciudad que el Rally no había visitado desde 2022. Y es que una segunda etapa maratón­refugio, que al igual que la primera tiene la particularidad de lanzar a los vehículos FIM y FIA por recorridos diferentes, pondrá bajo presión tanto a los aspirantes al título como a aquellos que no pretendan “nada más” que llegar a la meta. 

En esta etapa, algunos se verán tentados a considerar que ya se ha conseguido lo esencial, pero eso sería sacar conclusiones precipitadas puesto que todavía quedará por recorrer más de 1 700 kilómetros, incluidos 762 en una etapa especial. Por ejemplo, la complejidad de la navegación podría alterar la jerarquía entre Bisha y Al Henakiyah (etapa 11). Los expertos en la materia saben perfectamente que en situaciones así lo más prudente es contener la respiración hasta el último grano de arena. Para la celebración habrá que esperar hasta Yanbu, que todos mirarán con nuevos ojos.

LA PRÓXIMA GENERACIÓN SAUDÍ: DESPEGUE INMINENTE. El programa Saudi Next Gen vivió su primera edición en paralelo al Rally Dakar 2025, con cinco equipos de jóvenes talentos que recibieron una formación exprés en rally­raid mientras competían por una plaza para la edición de 2026. Hamza Bakhashab y Raed Alassaf por un lado, Abdullah Al Shegawi y Fahad Alamr por otro, fueron los primeros graduados de esta academia y estarán en la línea de salida en Yanbu en SSV.

Mientras esperamos a ver si en el futuro alcanzan el nivel de su modelo a seguir, Yazeed Al Rajhi, una segunda promoción se prepara para cinco intensos días en Yanbu. Los participantes fueron seleccionados entre unos 50 candidatos de diversas disciplinas del automovilismo

MISSION 1000: DOS RUEDAS EN LA LÍNEA DE SALIDA. Para su tercera edición, el desafío Mission 1000 da la bienvenida a un total de siete motocicletas 100% eléctricas y un camión híbrido de hidrógeno y biodiésel. El progreso de los pilotos se evaluará diariamente en recorridos de unos 100 kilómetros.

Los Segways vuelven con baterías más potentes, mientras que los Arctic Leopards que vimos en 2024 regresan ahora de la mano de tres pilotos españoles en una estructura privada y los Stark Futures, que ya disfrutan de éxito comercial, son utilizados por dos proyectos independientes que entran en la arena de Mission 1000.

El camión KH7 tiene garantizado el premio a la fidelidad, tras haber conseguido las puntuaciones más altas en dos ocasiones. En el marco más amplio del programa Dakar Future, también se hace hincapié en el desarrollo del uso de biocombustibles.

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